casa mirador | tandil - argentina | 2024







El proyecto se localiza sobre la cima de una sierra, en las inmediaciones del Parque El Centinela, un punto privilegiado de Tandil por la altura y las vistas largas sobre el paisaje. La casa se emplaza sobre un terreno que presenta una pronunciada pendiente longitudinal en sentido Sudeste a Noroeste, condición que se convirtió en el eje rector de la propuesta. En lugar de realizar grandes movimientos de suelo, se decidió utilizar el desnivel a favor del programa, organizando la vivienda en un sistema de niveles que responden a su topografía.
La parte baja del terreno se resuelve mediante un basamento de piedra que absorbe el desnivel y otorga una base sólida a la construcción. Este sector funciona como un zócalo funcional que alberga el sector semicubierto para el automóvil, el cual, gracias a su diseño versátil, oficia también como quincho semicubierto con parrilla. Hacia el interior de este basamento, se alojan de manera independiente una habitación de huéspedes, el lavadero y una cava, aprovechando la inercia térmica natural del suelo.
Sobre este zócalo se apoya la planta principal, donde la vida social se desarrolla en un espacio integrado de cocina, estar y comedor. La arquitectura aquí busca síntesis y fluidez espacial.
La relación con el entorno es absoluta. La ubicación de las carpinterías ha sido proyectada estratégicamente para funcionar como visores: cada ventana está dispuesta para capturar visuales profundas del sistema serrano, transformando el paisaje en el cuadro principal de cada ambiente. Esta disposición permite que la casa no solo mire al exterior, sino que dialogue con la inmensidad del horizonte.
El programa se fragmenta mediante un patio que actúa como pulmón y articulador. Este vacío no solo garantiza la entrada de luz y ventilación cruzada, sino que oficia de nexo hacia el área privada, donde se ubican las dos habitaciones. Este recurso del patio, recurrente en la identidad del estudio, permite separar las funciones sin perder la continuidad visual del conjunto.
En cuanto a su lenguaje formal, la Casa Mirador apuesta por la honestidad de los materiales. La estructura de hormigón armado queda expresada en las losas vistas, enfatizando los planos horizontales. Sobre ellos, una caja blanca de ladrillo cerámico hueco enlucido se impone con pureza geométrica, terminada con un revestimiento plástico tipo Punta París que le otorga una textura contemporánea y resistente al clima local.
